Tom Six elabora una angustiosa y enfermiza historia, que recupera al carismático personaje del ‘científico loco’ o ‘Mad doctor’, un personaje que lleva años maquinando imposibles experimentos contra natura, y que tantas historias ha protagonizado en el cine (…). La cinta que nos ocupa, desarrolla su extravagancia rememorando los crueles experimentos humanos llevados a cabo tiempos atrás por el Tercer Reitch, véase con respecto a esto, el desquiciado personaje del Doctor Heiter, magistralmente confeccionado para ese cometido, quien deambula por la locura más enfermiza, junto a sus radicales creencias y propósitos raciales. La localización geográfica de la historia, la cual nos sitúa en algún lugar de la Alemania actual, también nos traslada a aquellos fatídicos momentos narcisistas.
Los sucesos que presenciamos en el metraje desprenden incomodidad y angustia, y a pesar de que no se muestran imágenes explicitas, dejan una sensación de mal rollo, que se desprende de la inquietud que proporcionan los diferentes elementos que se manejan en el film, como la sala fría donde se hallan cautivas las cobayas humanas, el expresivo boceto que intenta dar sentido a la locura, o los vendajes que sujetan los dolorosos puntos de sutura. Una morbosa escenificación de las imaginativas y atrevidas investigaciones desarrolladas por un demente, que proporcionan al film, una serie de imágenes de esas que quedan grabadas en la retina del espectador.
Al final, un desenlace inquietante donde entra en escena la escalera de caracol que ha pasado ante nosotros en varias ocasiones, componiendo una de las mejores escenas de la película, que nos conduce a un fin de fiesta perpetrado por la tensión, la agonía y una venganza que nunca llegará.
– Tomado de klownsasesinos.com
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